El municipio: Cada vez más desenfocado

El municipio: Cada vez más desenfocado

01 Abril 2021
En campaña se promueven visiones, desde aquellos que conciben el municipio como una consultora, que todo lo resuelve desde la formulación de proyectos, pasando por quienes la farandulizan, hasta los que se desvelarían por convertirlo en el gestor de una ciudad aseada y segura para quien nos visiten.
Roberto Bravo >
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Conocen poco el municipio y la comuna; los candidatos, llaneros solitarios del desarrollo, voluntarismo de iluminados.

La Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, las caracteriza como corporaciones autónomas de derecho público, con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya finalidad es satisfacer las necesidades de la comunidad local y asegurar su participación en el desarrollo económico social y cultural de la comuna.

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En campaña se promueven visiones, desde aquellos que conciben el municipio como una consultora, que todo lo resuelve desde la formulación de proyectos, pasando por quienes la farandulizan, hasta los que se desvelarían por convertirlo en el gestor de una ciudad aseada y segura para quien nos visiten. Donde están las referencias, no es difícil inferir; tecnocracia, tontera y reduccionismo, en cocteles distintos y en algunos casos, unificados.

Plan de Desarrollo Comunal, a nadie le interesa, lo transformaron en letra muerta, los candidatos no se pronuncian. Son tan gestores, que lo deben considerar cuestión de burócratas, compromisos de otros; lo suyo es unipersonal, esto es a 4 años, en el camino se arreglará la reelección. Donde plasmar la visión y compromisos de gestión, preocupación por el desarrollo comunitario, no existe, nadie lo considera, menos se exige. 

En pandemia, con incrementos de pobreza, cesantía y falta de oportunidades, poco parece importar esa realidad. Desconocen que desde la gestión comunitaria se puede asistir, reconocer la diversidad e intervenir con recursos para colaborar y superar las situaciones angustiosas. No hay compromiso de decisiones para hacer la vida más llevadera a quienes sufren y preocupación efectiva por los efectos negativos del crecimiento y la exclusión.

Decretar el gasto en aseo y ornato, externalización de los servicios de recolección de basura e iluminación de calles, disposiciones de tránsito, infraestructura de plazas y jardines, no permiten evaluar el desempeño de un alcalde; todos, más o menos, hacen lo mismo. La educación pública se cae a pedazos, con discretos desempeños, despilfarro de recursos, generadora de analfabetos funcionales y mano de obra sin calificación. Aquellos que tienen, por la magnitud poblacional, competencias en salud, administran lo justo y necesario; violencia intrafamiliar, abusos sexuales y enfermedades de transmisión sexual, siguen su camino al alza. Indiferencia y omisión, hasta que algún mediático caso les pone una cámara en frente y conmovidos, prometen esto y aquello.

Son pocos los elementos de juicio que permiten inferir posibles desempeños u orientaciones de gestión, ya que no se entregan y menos manejan información detallada de la comuna en cuanto a demografía, desarrollo territorial y social, requerimiento de servicios básicos y niveles de pobreza. Planes sectoriales por dirección, brillan por su ausencia, de equipos de trabajo y épica compartida, nada.

El alcalde electo se encargará, cual superhéroe, de solucionar los problemas de la gente, esperando cosechar réditos políticos de sus capacidades y talentos. Con poca vergüenza, también réditos económicos, que faciliten un buen vivir e incrementen el patrimonio familiar. Si hay alguno que escape a esta caracterización, espero conocerlo.

Siendo el municipio la organización más política concebida, representados todos los intereses y sensibilidades en el Concejo Municipal, es en cuanto a decisiones, de las más autoritarias y poco participativas; el oxímoron de los políticos gestores.

Que no se reduzca nuestra capacidad crítica, no demos lugar a que nos traten como incautos a ilusionar; el municipio no es poca cosa.

Satisfacer necesidades y asegurar participación, por ahí va el asunto. De la ley, no se puede esperar menos; de los candidatos, ¿qué se puede esperar?

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