#EQUALPAY: ¿Por qué siguen las mujeres ganando menos?

#EQUALPAY: ¿Por qué siguen las mujeres ganando menos?

23 Septiembre 2020

Las jugadoras del equipo femenino son tratadas como deportistas de segunda clase en comparación con sus símiles masculinos, aun cuando realizan exactamente el mismo trabajo. Sí, el mismo. Porque la cancha, la pelota y las reglas son las mismas.

Constanza Abásolo >
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¿Qué selección de fútbol recuerdan si les digo que: ha ganado 4 mundiales de futbol –dos de estos seguidos—, ha obtenido 4 medallas de oro en Juegos Olímpicos y nunca ha logrado menos que un 4° lugar en un mundial de fútbol?  

No, no estoy hablando de Brasil, ni de Alemania, ni tampoco de un equipo masculino. Me refiero a la selección femenina de Estados Unidos: las campeonas del pasado mundial de fútbol en Francia 2019 y las mujeres que dijeron basta y demandaron a la Federación de Fútbol de los Estados Unidos por igualdad salarial y mejoras en sus condiciones de trabajo.

Pero ¿por qué un equipo así de exitoso demandó a su federación? Fácil, por un lado, salarios irrisorios versus los millonarios sueldos que reciben los hombres y por otro lado, distinto trato en cuanto a viajes, hoteles, acomodación, canchas de entrenamiento y estadios. Las diferencias de trato entre los dos equipos son escandalosas. Las jugadoras del equipo femenino son tratadas como deportistas de segunda clase en comparación con sus símiles masculinos, aun cuando realizan exactamente el mismo trabajo. Sí, el mismo. Porque la cancha, la pelota y las reglas son las mismas.

Para dimensionar las diferencias: hasta el año 2016 el equipo de mujeres ganaba US$1.350 por partido ganado contra equipos top 10 de ranking FIFA. El equipo masculino ganaba, en cambio, US$17.625 por triunfo en las mismas condiciones. US$16.275 de diferencia, es decir, unos 13 millones de peso chilenos, por hacer el mismo trabajo. Para esa fecha las mujeres ya contaban con tres mundiales ganados y los hombres, NINGUNO. Pero, claro, la diferencia entre un cromosoma vale 13 millones de pesos.

Pasemos a los bonos: para el mundial de Brasil 2014 la Federación pagó a la selección masculina US$5.375 millones en bonos, pese a que fueron eliminados en la ronda de 16 equipos. Las mujeres, para el mundial de Canadá 2015 –que además ganaron—recibieron de la Federación sólo US$1.725 millones.

Y bueno, no faltarán quienes sostengan: “Ya, pero las mujeres juegan menos partidos al año, ganan menos partidos al año, generan menos dinero, sus partidos no generan mayor interés”. Estos argumentos han sido esgrimidos frecuentemente por frágiles masculinidades para justificar un trato desigual entre hombres y mujeres. Sin embargo, la realidad es muy diferente: la selección femenina es, además de lo dicho anteriormente, el equipo que más dinero ha generado por concepto de ventas de entradas. US$50.8 millones versus los US$49.9 millones generados por los hombres durante el periodo 2016-2018. Bueno, sigamos.

Las mujeres se han mantenido en el 1° puesto del ranking FIFA en los últimos 10 años; los hombres actualmente en el 22°, detrás de Perú (21°) y Senegal (20°) y su mejor puesto en los últimos 10 años es 18°. Excelencia y una consistencia envidiable, pero, aún así, parece no ser suficiente.

Vamos a otro punto. Nike, el millonario auspiciador de ambas selecciones informó que la camiseta de la selección femenina del pasado mundial de Francia fue la más vendida en la historia de la empresa en Estados Unidos: más que la de los hombres para el mundial de Rusia en 2018, más que cualquier otra camiseta de los jugadores top durante sus mejores temporadas. Si eso no demuestra un interés por el público por consumir los artículos de su selección femenina, yo no sé qué más puede demostrarlo, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Revisemos el ultimo “argumento”: nadie ve futbol femenino. Porque es el primer argumento, este es el argumento base del que se agarran todos los machistas, obviamente mal informados, que asumen que los deportes masculinos son los más vistos, porque son los que dominan la parrilla programática. Me complace decirles, estimadas, que esto no es así, que esta mentira es más grande que un portaaviones, más grande que “la puntita no más” y más grande que los "tiempos mejores".

El pasado mundial de Francia lo vieron en total 1.12 billones de personas. La final entre Estados Unidos y Holanda la vieron 263 millones de personas alrededor del mundo. Comparémoslo con finales disputadas por hombres ese mismo año: el Superbowl lo vieron solo 100.7 millones de espectadores, ganan las mujeres; la final del mundial de básquetbol masculino entre Argentina y España lo vieron 160 millones, siguen ganando las mujeres; la final del mundial de rugby entre Inglaterra y Sudáfrica lo vieron 44.9 millones, siguen ganando las mujeres.

Pero a pesar de todo esto, la Federación de Fútbol de los Estados Unidos se sigue negando a igualar los sueldos.

¿Por qué siguen las mujeres ganando menos? Simplemente porque son mujeres; porque su Federación se rehúsa a reconocerlas como las deportistas destacadas, se rehúsa a valorarlas como uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Si fueran hombres nadie cuestionaría sus éxitos, nadie cuestionaría sus sueldos millonarios y nadie siquiera osaría a hacerlas viajar en nada que no sea primera clase, a quedarse en hoteles de primera categoría y a entrenar en los mejores campos de entrenamiento disponibles. Porque al final, para ellos, su selección femenina sigue siendo menos que la masculina por el simple hecho de que son mujeres. Porque por méritos, está más que claro que equipo debería ganar más.