¿Cómo cuidar la salud mental en pandemia?: Guía para mejorar tu bienestar (parte VI)

¿Cómo cuidar la salud mental en pandemia?: Guía para mejorar tu bienestar (parte VI)

29 Octubre 2020

Vivimos la mayoría del tiempo en nuestra mente, me atrevería a decir que el común de los seres humanos habita el 95% del tiempo en su mente. En medio de esta crisis, los invito a seguir paso a paso esta guía que incluye ejercicios para conectarnos con nuestro ser más profundo.

María José Duhau >
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Día 9:

En todas las religiones y dogmas se habla de agradecer, también es considerado un signo de cortesía, pero no es algo en lo que profundicemos a menudo, hablar de gratitud es algo bastante inusual. Algunos estudios indican que la gratitud es una emoción mucho más compleja y profunda de lo que la mayoría creemos, y tiene un fuerte efecto en nuestra felicidad.

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El psicólogo Robert A. Emmons, Ph.D. junto a Michael McCullough han hecho hallazgos importantes sobre la gratitud; cuando las personas trabajan regularmente para cultivarla experimentan una variedad de beneficios psicológicos, físicos y sociales, en algunos casos se han informado cambios de vida transformadores gracias a cultivar esta emoción.

Los participantes de estos estudios que estaban en condición de gratitud, informaron menos problemas de salud, más tiempo haciendo ejercicio, sentirse más alegres, atentos, enérgicos, emocionados, decididos, fuertes. Las personas con trastornos del sueño mejoraron sus patrones al dormir, dormían más horas, pasaban menos tiempo despiertos antes de quedarse dormidos y se sentían más descansados al despertar.

Sorprendentemente estos cambios emocionales y psicológicos no solo fueron evidentes para los propios participantes: según los informes de los cónyuges sus parejas parecían más felices.

Desde un plano espiritual es una forma de reafirmar lo que quieres plasmar en el universo, es una reverencia que eleva la frecuencia de la acción o el presente recibido y al elevar la frecuencia esta incrementa su repetición.

Esto conlleva un acto de humildad y poder reconocer que no podemos ser quienes somos o dónde estamos en la vida sin las contribuciones de los demás. Así como también nosotros colaboramos con las circunstancias de vida de otras personas. Nuestras acciones repercuten en la vida de los demás, está en nuestras manos cada día contribuir para hacer del día de alguien un día bueno o uno malo. Hay “detalles” que pueden influir en grandes cosas… por ejemplo: ¿qué tanto ha contribuido en tu día la atención amable de alguien en una tienda? Un simple saludo alegre o un “muchas gracias”.

Ejercicio “Lista de agradecimiento”

Este ejercicio busca hacernos consciente de las “cosas” que tenemos, las cosas que damos por sentadas y por las cuales deberíamos agradecer. En las investigaciones que comenté los participantes hacían diarios de gratitud que llenaban todos los días con cosas como las que se presentan a continuación.

Necesitas:

1 lápiz

1 cuaderno o libretita (Si tienes un cuaderno viejito arráncale unas hojas y hazte uno nuevo, y si no tienes ninguno no importa busca unas hojas donde puedas escribir, recordemos reciclar y cuidar nuestro planeta).

 Crea 2 listas de cosas que agradecer: 

1.- La primera lista es de cosas generales la crearás para poder releerla y agradecer todos los días, te doy algunos ejemplos para orientarte:

Hoy quiero agradecer por:

Mi salud y la de toda mi familia. (Puedes nombrar a cada persona si gustas).

Tener una casa donde vivir.

Tener comida para el día de hoy.

Tener una ducha caliente.

Tener la oportunidad de desarrollarme física, psicológica y espiritualmente (aquí también consideramos tu estado de salud ya que existen miles de personas en este planeta que por condiciones físicas o psicológicas no pueden realizar actividades que para ti son simples).

Tener la oportunidad de comunicarme con mis seres queridos.

Tener la oportunidad de vivir este día (hay gente que hoy no despertó).

2.- La lista número dos será una lista con cosas para agradecer del día de hoy, por ejemplo:

Los abrazos y besos de mi hija.

Las lentejas que comimos.

La manera en que el sol calentaba mi cara en el patio.

Las frambuesas que cosechamos.

La avena que desayunamos.

Poder escribir esto.

Etcétera.

“Si tan sólo pudiéramos entrenar nuestra mente para ver lo bueno y detener la búsqueda constante de lo que no tenemos, descansaríamos eternamente en la gratitud”.

Con este ejercicio finalizamos la guía de nueve días. Espero que sea de utilidad y la disfrutes tanto como yo.

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