Visión Patagonia: Patricio Belloy
De fin de mundo a centro neurálgico: el siglo XXI y sus desafíos nos invitan a repensar la Patagonia y sus oportunidades, promesas, identidad. Esto es Visión Patagonia, un proyecto de Fundación Avina y Red Mi Voz.
Conversamos con Patricio Belloy, investigador Asociado del Centro Transdisciplinario de Estudios Ambientales de la Universidad Austral, sobre la visión que tiene de la Patagonia, su presente y su futuro.
¿Cuál es el rol que cumple a tu juicio la Patagonia hoy en Chile y en el mundo?
El
rol de la Patagonia en Chile y el mundo varía en gran parte de acuerdo a
la perspectiva con que se le mire. Según algunos grupos, es vista como
un reservorio de recursos naturales que algún día pueden volverse
escasos. Según la comunidad científica, puede tratarse de un gran
laboratorio. Para los turistas, es uno de los últimos lugares
inexplorados del planeta.
Los ríos patagónicos son también visualizados como una fuente importante de energía, en
particular hidroeléctrica. Frente a esto es necesario mencionar que, si bien es cierto que el
potencial
existe, las políticas energéticas de un país no deben depender
solamente de proyectos en un lugar específico. El hecho de que la
energía hidroeléctrica sea la tecnología más barata, no significa que
esta opción será la mejor alternativa en 20 o 30 años más. En
consecuencia, la importancia de este potencial energético no debe ser
sobredimensionada.
Existe
un potencial energético similar en el norte de Chile, gracias a sus
eternos cielos despejados. Por otra parte, la zona centro sur del país
posee excelentes condiciones para el crecimiento de la biomasa. Además,
Chile cuenta con más de 2000 volcanes para explorar la alternativa
geotérmica, y 6000 km de costa para investigar las posibilidades de
desarrollo de la energía eólica onshore y offshore. Por tanto,
interrumpir con megaproyectos el camino al desarrollo que los ciudadanos
patagónicos han escogido sería de cierta forma riesgoso y
cortoplacista.
¿Cuál es tu visión de la Patagonia a nivel global en los próximos 20 años?
No
es una misión fácil la de ubicar a la Patagonia en un contexto global
sin incluir los intereses locales y nacionales en la ecuación. Yo diría
que cualquier modelo de desarrollo que se proponga debería adaptarse a
las decisiones de los ciudadanos.
Glaciares,
ríos torrentosos y una fascinante biodiversidad endémica, entre otros
atractivos, es lo que nos ofrece la Patagonia. En este sentido, el
potencial para el desarrollo del turismo convierte a esta zona en un
lugar excepcional. Actualmente, el turismo es una de las industrias más
grandes del mundo y crea uno de cada 12 puestos de trabajo. En los
próximos 10 años, casi 70 millones de empleos serán creados en todo del
mundo a partir de actividades relacionadas con el turismo.
De
igual manera, el rol de la comunidad científica es crucial para
estudiar los distintos ecosistemas de la Patagonia y resolver problemas
recientes como el didymo (peste de algas), traída desde el Mar del Norte
por turistas que practican deportes acuáticos. Esta plaga es un costo
involuntario del turismo global en una de las últimas regiones prístinas
del mundo. La gente, en conjunto con científicos locales y extranjeros,
está ideando las soluciones a estos problemas mientras desarrollan, al
mismo tiempo, conocimiento crítico que puede verse interrumpido en caso
de que se materialicen intervenciones a gran escala.
¿Qué rol cumplen los ciudadanos y líderes patagónicos en el futuro de esta zona?
La
identidad local de los ciudadanos de la Patagonia, tanto de Aysén como
de Magallanes, está entre las más marcadas en el país. Adicionalmente,
existen organizaciones que, gracias a la lucha contra grandes proyectos
que quieren instalarse en la región, han logrado formar un movimiento
enfocado en defender y determinar su propio modelo de desarrollo.
En
la Patagonia todavía existen variados ejemplos de cómo la confianza se
mantiene entre los vecinos; sobrevive la idea de familia extendida y aún
se encuentran servicios a escala humana, donde el vendedor conoce el
nombre del cliente, entre otras particularidades. Todos estos hábitos
son difíciles de recuperar cuando desaparecen, debido a que, por lo
general, emergen de forma espontánea.
Enriquecidos
por la voluntad de proteger su forma de vida tradicional, es probable
que los procesos participativos para la toma de decisiones se encuentren
en mejor posición de ser implementados en la Patagonia que en otros
lugares del país.
Aunque existen algunos aspectos en que se necesitan mejoras, tales como infraestructura,
conectividad,
ampliación de las posibilidades en educación y el acceso a mejores
prestaciones en salud, creo que ciertos avances deben otorgarse a cambio
de los valiosos servicios que provee la región a todo del país,
principalmente en relación a los ingresos provenientes del turismo.
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