Gobierno de Sebastián Piñera: Sufrir con Igualdad
Por primera vez la autoridad es víctima de sus propias torpezas. Por Matías Carrozzi.
En cierta forma me agrada esto de buscarle la quinta pata al Presidente, los ministros y todos quienes por fortuna –o desgracia dependiendo de quien lo mire- han sido designados en cargos de la exclusiva confianza; y es que como en pocas veces ha ocurrido anteriormente, las expectativas del distinguido público, aquel que lo quiere saber todo, disfruta con los contrasentidos y estupideces de la sociedad de la información.
Porque algo muy cercano al placer es lo que deben estar sintiendo muchas y muchos ciudadanos que, aún poseyendo las competencias, conocimientos o la firme voluntad de trabajar decentemente, han sido excluidos sin mediar más que lo dicho por un informe comercial divinamente diagramado, con gráficos, cifras y porcentajes suficientes para determinar, claro está sin entrevista ni examen alguno, que el ungido servidor público es (o no) una persona honorable para desempeñar una función en el Gobierno.
Lo que comenzó como una represalia política rasca de parte de la nueva oposición, se convirtió también en la venganza los que a diario son discriminados por el filtro implacable de servicios privados de información comercial contratados por empresas y agencias de empleo.
Por primera vez (que yo recuerde) la autoridad es victima de sus propias torpezas. De esas que recuerdan de tanto en tanto la discusión y posterior “evacuación” de leyes bonitas pero que en la práctica, en la calle o a puertas cerradas, nadie o muy pocos respetan.
La oposición se lamentará en breve plazo el haber iniciado esta cacería, no sólo por la imposibilidad que esconden para respaldar las exigencias, sino además porque esta situación abre una espectacular ventana al Gobierno de eliminar de una buena vez los vicios asociados a la venta de información personal, privada y restringida únicamente a entidades bancarias.
Quizás, y por absurdo que suene, no serán pocos los que disfruten de sufrir con igualdad un rato.
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de los ciudadanos que los emiten (con nombre, sin pseudónimos). Cualquier opinión que contenga insultos, injurias y/o calumnias no pasará el filtro de moderación.

